Nuestro Señor Jesús, el maestro sinigual, aprovecha toda situación para darnos una lección de vida. Simón, quien lo invito a su casa corresponde a un acto de amor imperfecto, más bien un acto social. El Señor toca el corazón de la pecadora donándole su paz que la lleva a una contrición de corazón por sus faltas que le atormentaban. Y Jesús aprovecha estos acontecimientos para demostrar que es el amor quien vence la oscuridad de la vida, que es el sentir dolor por el pecado en el que se fija Dios para perdonarnos; que son los actos de amor como podemos sentir tranquilidad espiritual que nos hacen aptos para amar, para perdonar y para servir.
Como el acto del fariseo Simón se limitaba a una cuestión social, quizás interesada, por tanto no es apto para recibir la gracia de entender la centralidad de los acontecimientos. Nosotros los hombres pensamos como hombres no como Dios. (Cf. Mt. 16, 23) por tanto viene la crítica, como siempre, todas las cosas de Dios, chocan los criterios humanos.
El perdón es darse sin guardarse nada, y de igual manera el amor es darse sin guardarse nada para sí, depositado el amor y el perdón en los demás, Dios lo purifica y nos lo devuelve con valor agregado, paz que aviva la fe, la que da Dios. No la auto justificación, no la que dan los hombres. Además esa paz trae unos contenidos valiosos que nos impulsan al bien, a servir, a ser agradecidos y a mejorar como personas. La conversión es a un mismo tiempo perdonar y pedir perdón, es descubrir la gran misericordia de Dios (cf.1 Co.13,4), es pues, la conversión un acto de amor y de perdón. Y Dios fiel siempre se complace en perdonar y amar; y lo demuestra compensando con sus dones (Cfr 2Co 1,2) nunca falla y llega hasta las últimas consecuencias, nos lo demostró al legar hasta la cruz, hasta la muerte y la resurrección de su Hijo. La conversión a Dios es siempre un reencuentro, un acto de amor a Dios, rico en misericordia y deseoso que nos dejemos vestir con el traje apropiado para acudir a su banquete perfecto.
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El perdonar es vivir para Dios.